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 Cocodrilos: nuestros amigos verdes

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Conejito Narrador
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MensajeTema: Cocodrilos: nuestros amigos verdes   Dom Ene 10, 2010 10:47 am

Los esforzados defensores de la ciudad volvían de la costa de Humboldt, donde habían rechazado a los invasores vikingos; y aunque estaban cansados iban muy contentos, cantando cancioncitas triunfales y bailando alegremente. A medida que se acercaban a la ciudad, su jolgorio aumentaba; pero ¡pobres de ellos! No tenían ni idea de lo que se les venía encima...

Lo primero que les sorprendió fue que las puertas de la ciudad estaban abiertas, cuando deberían haber estado cerradas a cal y canto por si acaso los invasores lograban traspasar la defensa. Lo que sí era cierto era que había guardias en las almenas; no solo eso, había demasiados guardias en las almenas. Los pequeños torreones estaban llenos a rebosar, como si todo el destacamento de la milicia que se había quedado a defender la ciudad en caso de que fuera necesario se hubiera refugiado allí a presión. Y, por si fuera poco, no parecían vigilar las afueras, sino lo que ocurría dentro de las murallas.

- ¡Ah de allá arriba! -gritó uno de los defensores, cuando éstos se pararon frente a las puertas de la ciudad, desconcertados- ¿Qué pasa?

Uno de los guardias refugiados en la almena se dio la vuelta y miró a la heroica compañía con ojillos de cachorro degollado.

- ¡Cocodrilos! -exclamó- ¡Cuidado con los pies!

Cada vez más extrañada, la compañía cruzó el portón y descubrió de inmediato lo que miraban los guardias: efectivamente, la ciudad estaba infestada de cocodrilos. Cocodrilos en las calles, cocodrilos en los bancos de las aceras, cocodrilos en los balcones entre las macetas de flores, cocodrilos asomando por las ventanas, e incluso cocodrilos pacíficamente sentados en las mesas bajas de la chocolatería tomándose unos churros. Algunos de ellos destrozaban el mobiliario urbano a dentelladas, otros conversaban (¿conversaban?) con los asombrados ciudadanos, otros simplemente tomaban el sol. La escena era pintoresca.

- ¿Qué significa esto? -se preguntaron sorprendidos los recién llegados defensores de la ciudad. Uno, muy envalentonado despues de haber puesto en fuga a los vikingos, se lanzó sobre un cocodrilo sable en mano, y estrelló la hoja contra la verde espalda de escamas del animal, haciendo más ruido que otra cosa. El cocodrilo lo contempló mosqueado y un momento después se tiró también contra él, mordiéndole la pantorrilla. El hombre gritó del susto y un instante más tarde cayó al suelo como un saco de patatas, profundamente dormido.

- ¡Cuidado! -gritaron de nuevo los de las almenas- ¡Sus mordiscos contagian la enfermedad del sueño!

Asombrada, la heroica compañía logró de alguna manera sortear cocodrilos hasta llegar a la Plaza Central, en busca de alguna explicación coherente de aquel fenómeno. No obstante, lo único que encontraron allí fue al alcalde, el buen Hansel F. Burges, temblando encaramado a la torre del reloj del Ayuntamiento. A gritos, los defensores le preguntaron qué había ocurrido.

- ¡Algo terrible! -muy alterado, Burges comenzó a hacer tantos aspavientos como podía sin caerse de su torre- Al poco de iros vosotros, entró en la ciudad un grupo de ingenieros en trajes de buzo naranja fosforito acarreando sacos y acompañados por unos cuantos cocodrilos. ¡No pudimos detenerles! ¡No pudimos hacer nada! -sollozó el alcalde, como si hubiera vivido una horrible experiencia traumática- ¡Dijeron que la invasión en la costa de Humboldt no era más que un señuelo! Su objetivo era entretener a la guardia de la ciudad mientras ellos entraban aquí como Pedro por su casa y... -continuó explicando confusamente con voz chillona- ¡Dijeron que montarían en algún lugar de la ciudad una máquina de producción de cocodrilos! Incluso me explicaron algo de su funcionamiento... algo de... tabletas, o tabletas de esponjas... ¡que se sumergían en agua y con la humedad podían transformarse en un cocodrilo adulto en menos de tres horas! -chilló- ¡Es horrible, horrible! ¡Al poco de irse ellos toda la ciudad estaba así, llena de cocodrilos! ¡El pobre pavimento, recién puesto! -sollozó- Por lo menos parece que no muerden mucho... ¡pero en vez de eso tienen afición por los enigmas lógicos, y no sé qué es peor! ¡Ya he visto a tres secretarios tirarse al río, desesperados porque no podían resolver el problema de las ocho reinas en el tablero de ajedrez! -Burges empezó a darse cabezazos contra la torre- ¡Espantoso! ¡Insoportable! ¡Tenéis que hacer algo, encontrar esa máquina! ¿Y si la isla termina por hundirse por el peso de los cocodrilos?

Y así desvariando, el pobre alcalde continuó llorando subido a su torre, dejando a la confusa heroica compañía abajo para que decidiera qué hacer...


Última edición por Conejito Narrador el Lun Ene 25, 2010 9:07 am, editado 1 vez
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Melanie Hertings
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MensajeTema: Re: Cocodrilos: nuestros amigos verdes   Vie Ene 22, 2010 11:11 am

Al fin, el enemigo habia decidido retirarse de la costa, huyendo como viles cobardes que eran, una victoria para Athion, aunque haberlos masacrado no hubiera estado tan mal.
Mi herida en el hombro, venia molestadome, ademas de que ya me costaba trabajo levantar dichosa espada, no se en que estaba pensando cuando la elegi, aunque me habia dado muy buenos resultados.

Todos veniamos mas que animados de regreso a la ciudad, pero cuando llegamos a la puerta de la ciudad, la preocupacion asalto nuestro ejercito improvisado. Las puertas estaban abiertas, la gente en las alturas, por asi decirlo y el alcalde con un trauma.

Asi que todo habia sido una distraccion, ahora no parecia una victoria tan.... victoriosa. Los cocodrilos andaban por la ciudad como si hubieran estado ahi desde hacia años, mordiendo a algunos haciendo que se sumieran en un profundo sueño.

- Sargento, esperamos sus ordenes. - le dije a Mica, yo no tenia idea de que hacer en esa situacion y tenia que apoyarme en mi jefa. - Creo que lo primero seria que alguien se lleve al alcalde y lo tranquilice, incluso una mordida de los cocodrilos podria servir... - le comente al oido a la sargento, eso podia ser un comienzo.
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Aleksei Hunters
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MensajeTema: Re: Cocodrilos: nuestros amigos verdes   Vie Ene 22, 2010 11:27 am

Algo me había pasado en el campo de batalla. Curiosamente, después de ver a aquel soldado, perdí el conocimiento por alguna causa que escapaba mi comprensión. Sin embargo, había despertado al poco tiempo después gracias a los gritos de retirada de aquellso invasores que intentaban invadir la ciudad. Estaba bastante molesto conmigo mismo, ya que a la primera señal de peligro perdía el conocimiento repentinamente. ¿Qué era lo que me pasaba? Aún sumido en todos estos pensamientos, seguí a la compañía que marchaba feliz y orgullosa de regreso a la ciudad. No pertenecía ahí, no tenía por que sentirme tan feliz.

Sin embargo, algo curioso pasaba en la ciudad. Las puertas estaban abiertas de par en par, lo cual me dejaba con una gran pregunta en mente. ¿Qué rayos había pasado? No obstante, pronto obtuve una respuesta. La ciudad estaba llena de cocodrilos. ¡Cocodrilos! "Ahora lamento no haberme aplicado a mis estudios. ¡Poder hablar con los animales sería muy útil!" Seguí caminando, y cuando nos detuvimos y escuchamos las palabras del mayor, me quedé pensando. ¿Ingenieros? ¿Qué hacían en Athion? Sin muchas cosas claras, dije más que nada para mí.

-"Sea como sea, aquí estoy. Esta vez no fallaré."
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Night Citrus
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MensajeTema: Re: Cocodrilos: nuestros amigos verdes   Lun Ene 25, 2010 10:36 am

- Deje al alcalde tranquilo –comentó Night, interviniendo sin ningún pudor en la conversación entre susurros que Melanie Hertings había iniciado con Mica- . Ya verá cómo el susto se le pasa pronto; concretamente, en cuanto hayamos resuelto el problema de los cocodrilos.

Pese a lo grotesco de la situación, Night exhibía una sonrisa radiante y no parecía preocupado en absoluto. Primero una invasión de vikingos, luego una plaga de cocodrilos fabricados con esponjas, un sol espléndido en el cielo, y el alcalde subido a la torre del reloj demostrando lo inepto que era. ¡Aquello sí que era un buen día! De un humor excelente, aprovechó para apoyar de nuevo la barbilla en el hombro de Mica. Pese a que se encontraba bastante por debajo de lo que era la posición natural de su barbilla, el hombro de Mica era tan cómodo, calentito y confortable... era el sueño de cualquier barbilla.

- No puedo creer que hayan inventado una máquina que fabrica cocodrilos con esponjas –comentó- . Es sencillamente demasiado bueno para ser cierto. ¡Revee se volvería loco si pudiera echarle un ojo! –y él también, pensó para sí; habia que encontrar esa máquina como fuese. Si conseguían estudiarla y reproducir su funcionamiento, se convertiría en una inagotable fuente de diversión en el hall del Gremio de Magos los días de congreso- Deberíamos buscarla, sargento.

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Denne Anbrûn
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MensajeTema: Re: Cocodrilos: nuestros amigos verdes   Lun Ene 25, 2010 11:03 am

Sobre el tejado de uno de los edificios circundantes a la Plaza Central apareció de repente una pequeña y nerviosa figura, enfundada en una gabardina marrón, que agitaba violentamente un pañuelo blanco sobre su cabeza. Forzando un poco la vista, aquellos entre los heroicos defensores que fueran más delicados de salud podrían reconocer en ella sin dificultad a Denne Anbrûn, despistado e idealista médico del Gremio de Galenos cuyo sueño más ambicioso consistía en un mundo sano, saludable y sin vertidos tóxicos.

- ¡Ahí abajo! ¡Eh! ¡Ahí abajo! –gritaba, intentando llamar la atención de la compañía. Cuando consiguió que dos o tres personas le miraran, se dio por satisfecho y comenzó la venturosa empresa de intentar bajar del tejado. Lamentablemente, chorrearse por los canales de desagüe como hacían los ágiles asesinos de la ciudad podía ser fácil para los ágiles asesinos de la ciudad, pero no para alguien tan patoso como Denne; y unos segundos y algo de ruido después estaba tumbado en el suelo en medio de lo que quedaba de unas cajas de mercancías del mercado. Con un quejido, se levantó renqueante y tranquilizó a su audiencia- No ha sido nada, todo está en orden. ¿A qué venía yo? ¡Ah, sí! Bueno, como ya habréis notado hay cocodrilos en la ciudad y eso... y como seguro que os habéis estado pegando duro con los de la playa... pensé que podíais necesitar algo de asistencia médica antes de seguir salvando el día. ¿Hay alguien herido de gravedad? –preguntó atolondradamente, mirando a su alrededor en busca de brazos rotos, narices sangrantes y tobillos contorsionados- ¡Eh, aquí tiritas y alcohol etílico! ¿Alguien necesita tratamiento médico?
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Mica Lion
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MensajeTema: Re: Cocodrilos: nuestros amigos verdes   Mar Ene 26, 2010 10:47 am

-Mmmm.... -murmuro la sargento, mientras lanzaba una miradita a Night como pidiendole que dejase de usarla de reposabarbillas, pues parecia uqe le era mas facil concentrarse cuando habia un cierto espacio entre ella y el resto de las personas. Ademas, estaba de mal humor. Se habia puesto a vocifear a los invasores, pues le parecia inadmisible uqe se retirasen tan subitamente, justo cuando solo empezaba a calentar. Solto una larga ristra de palabras inadecuadas en uan señorita a los invasores, al punto que mas de uno hizo amago de dar la vuelta y preguntarle a Mica sobre que acababa de decir de sus parientes mas cercanos. Pero todo fue en vano, pues al final los invasores se terminaron llendo y Mica se quedo sin su gran carniceria, por lo que se paso todo el camino de vuelta gruñendo.

Pero la sorpresa fue mayuscula al ver que todo habia sido un cebo y que la verdadera amenaza estaba en esos cocodrilos paranoicos perdidos de las novelas de Arthur Conan Doyle. A Mica le entro la tentacion de hacer carteras y cinturones con ellos, pero la rapida intervencion del (patetico) alcalde, asi como de su fiel subordinada y el animado Night, la hicieron reflexionar. Y eso era peligroso, pues nada bueno se le habia ocurrido a Mica hasta la fecha, y no iba a empezar ahora:

-Ey! Chico del botiquin de primeros auxilios! -llamo Mica despreocupadamente- ¡Aqui, mi subordinada, necesita de tu ayuda! -tomo con dulzura a Melanie de la cintura, atrayendola un poco contre ella, como queriendo protegerla, mientras llamaba al galeno -Deja que te miren ese hombro mientras pienso en algo realmente bueno, ¿si? -le susurro a Melanie, mientras volvio a adoptar una expresion como muy abstraida.

Al cabo de un rato se coloco en medio de los defensores, con un tono como muy inspirador:
-Despues de mucho meditarlo, he llegado a una conclusion bastnate obvia: sabemos lo que esta pasando, quien nos ataca y que atacar para detenerlos. Lo unico uqe nos falta saber es de donde salen, no? -comento bastante confiada, aunque se notaba que no estaba acostumbrada a hablar en publico- puede uqe la mejor idea sea que nos dividamos en grupos y nos dispersemos para cubrir mayor rango de la ciudad... -arrugo de nuevo la nariz, como pensando en algo mas- lo ideal seria uqe utilizasemos algun tipo de señal, por si alguno de los equipos encuentra la maquina, o si acaso se mete en lios, poder acudir el resto a la una, pero el objetivo de disgregarse debe ser siempre encontrar esa maquina evitando en la medida de lo posible el enfrentamiento directo, al menos hasta no estar el grupo original juntos. ¿Estais de acuerdo con el plan o se os ocurre algo mejor?

Mica miraba a aquellos defensores con cierta tension. Sabia uqe quizas aquellos defensores estaban algo extenuados por el intento de invasion anterior, pero aun quedaban cosas por resolver, parecia...."

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Florinda Tame
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MensajeTema: Re: Cocodrilos: nuestros amigos verdes   Miér Ene 27, 2010 10:22 am

Asi que todo era una trampa!! Me habia cortado para nada ù.u! Bueno... para nada no, habia recojido algunas monedillas, y esperaba que la recompensa que prometian al principio no huviera cambiado por ser una trampa!

Aquellos cocodrilos eran muy raros, y en un principio no se les veia agresivos.. si incluso tomaban el te O.o...

Denne: ¿Hay alguien herido de gravedad? –preguntó atolondradamente, mirando a su alrededor buscando quizas nuestras heridas - ¡Eh, aquí tiritas y alcohol etílico! ¿Alguien necesita tratamiento médico?
-Ooh si!! Yo!! me voi a desangrar por los cortes que tengoo!

Melodramaticamente me acerque a el, en verdad no me moria, pero si que me dolian aquellos cortes, menos mal que habia cojido la armadura al principio de la batalla, si no huviera sido mucho peor!

-Confio en que me dejes guapa y sin cicatrices encanto!! Pero espera, no cobraras por ello no? Lo haces por la ciudad gratis verdad? <.<
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Denne Anbrûn
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MensajeTema: Re: Cocodrilos: nuestros amigos verdes   Jue Ene 28, 2010 9:52 am

-Ey! Chico del botiquin de primeros auxilios! -escuchó Denne entre el jaleo, y se volvió buscando la voz que le llamaba. Le sonaba que había sido la sargento, pero antes de poder abrirse paso a codazos para llegar hasta allí (el galeno no destacaba precisamente por la potencia de sus codos), llegó a sus oídos otra voz más cercana.

-Ooh si!! Yo!! me voi a desangrar por los cortes que tengoo!

Con estas palabras, se acercó a él una señora, comportándose como si estuviera a pocos pasos de la tumba. Denne la contempló embobado por un momento, pero enseguida empezó a valorar sus heridas; eran considerables, aunque no llegaban a graves.

-Confio en que me dejes guapa y sin cicatrices encanto!! Pero espera, no cobraras por ello no? Lo haces por la ciudad gratis verdad? <.<

- ¡Por supuesto que la dejaré sin cicatrices! Aunque en cuanto a belleza, ¡será difícil dejarla más guapa de lo que ya está! -barbotó Denne aceleradamente, intentando sin mucho éxito echarle un piropo, y acto seguido disimuló su incomodidad empezando a sacar utensilios de su bolsa a toda prisa- Claro que no cobro, no se preocupe. ¡Todo sea por la salud de la ciudad! Ehmm... esto... voy a tener que pedirle que se descubra un poco... con su permiso -y hábilmente y sin perder más tiempo apartó la armadura de Florinda y comenzó a colocar vendajes y ungüentos sobre las heridas de ésta.

Florinda recupera 5 PV y vuelve a estar en plena forma bounce
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Melanie Hertings
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MensajeTema: Re: Cocodrilos: nuestros amigos verdes   Jue Ene 28, 2010 4:22 pm

Mire Night mordiendome el labio intentando no reirme, se le pasaria hasta que solucionaramos todo! Esos magos, no sabia en que mundo vivian, pero seguro que en el mio no... algo le hacia pensar que ibamos a solucionar eso rapidamente, pero al final solo solte una risita y no hice comentario alguno, pues la Sargento estaba de acuerdo.

Puse una mano en mi barbilla, haciendo como que pensaba, y realmente lo intentaba, pero habia tantos cocodrilos que llamaban mi atencion, haciendo que perdiera la concentración, estaba embobada viendo como un cocodrilo se rascaba con dificultad cuando senti que alguien me tomaba de la cintura. Estaba lista para rebanarle las manos a quien fuera que me hubiera tomado de aquella forma, pero al darme cuenta que habia sido Mica, no hice nada y deje que me moviera a su gusto. Al parecer le hablaba a un galeno, queria que me curaran y en eso si que estaba de acuerdo. Solo que el galeno jamas llego, asi que escuche a Mica atentamente.

- ¿Señales, como de humo? - pregunte pensando en algo que se viera desde lejos y de cerca sin la necesidad de mandar a alguien corriendo entre cocodrilos para avisar donde estaba la dichosa maquina. No espere respuesta, pues un hueco se formo entre la multitud, dejandome ver al galeno curando a Florinda, me acerque a ellos, topandome con una conversacion llena de halagos.

- Esteee... ¿interrumpo algo? - dije acercandome a ellos mientras le hacia caras a Florinda sobre el chico que le habia curado y le decia piropos. - En fin, Melanie Hertings, un gusto, herida en el hombro, no creo que sea tan profunda, pero asegurate que pueda mover el brazo... - le dije casi en tono mandon, mientras me quitaba la armadura, quejandome un poco del dolor.
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Denne Anbrûn
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MensajeTema: Re: Cocodrilos: nuestros amigos verdes   Vie Ene 29, 2010 9:44 am

- Esteee... ¿interrumpo algo? -escuchó Denne a su lado, y se dio media vuelta de un brinco, sobresaltado.

- ¡No! ¡No, enseguida estoy con usted! -exclamó, volviéndose de nuevo a Florinda y terminando de anudar los vendajes- Ya está. Procure tener cuidado y guardar reposo absoluto... cuando sea posible, claro -dijo, recordando de pronto que estaba en una plaza plagada de cocodrilos. Acto seguido se dirigió a la miliciana que había llamado su atención un momento antes.

- En fin, Melanie Hertings, un gusto, herida en el hombro, no creo que sea tan profunda, pero asegurate que pueda mover el brazo... -se presentó ésta.

- Denne Anbrûn, otro gusto, déjeme ver... -puesto que Melanie ya se había quitado la armadura, el galeno echó una ojeada a la herida- Mmmh, parece que ha sangrado bastante. Pero no habrá que serrar. Al menos no mucho -comentó con expresión tan ensimismada que no se sabía muy bien si hablaba en serio o en broma. Echando mano a sus artilugios y potingues, desinfectó y vendó el corte rápidamente- . Ya está, eso es todo de momento. Mire a ver si puede moverlo correctamente...

Melanie se libra de la sierra y recupera 5 PV Twisted Evil
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Genoveva Cressenthorn
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MensajeTema: Re: Cocodrilos: nuestros amigos verdes   Lun Feb 01, 2010 7:54 am

El plan original de Cressenthorn había sido acompañar a los defensores de la ciudad hasta las puertas de esta, y una vez allí, esfumarse disimuladamente antes de que nadie empezara a hacerle preguntas; pero el lamentable estado en que se encontraba Athion lo impidió. ¿Cocodrilos parlantes en las calles que salían de una máquina de productos sanitarios? Era surrealista, se dijo la asesina moviendo la cabeza de un lado a otro como si desaprobara que el mundo a su alrededor se hubiera vuelto loco en sólo unas pocas horas.

De todas maneras, parecía que el alcalde - como de costumbre - iba a ser de poca ayuda; y la sargento de la milicia que se había erigido en jefa de los defensores (la loca de la calleja a la que hacía pocos meses había estado a punto de matar, notó Cressenthorn con un cierto toque de pánico) sugería dividirse en grupos para buscar la dichosa máquina y evitar que siguiera fabricando cocodrilos.

Sí, no era mal plan. Sinceramente, la idea de tener que pasar otro par de horas en compañía de aquel grupo de chiflados no le complacía en absoluto, y no estaba tampoco segura de en qué estado se encontraba el Gremio de Asesinos; pero, como la miliciana había dicho, era mejor cortar el problema de raíz. Bien, pues era el momento de cooperar, suspiró la asesina, asegurándose de que su pañuelo estaba en su sitio y seguía cubriendo adecuadamente toda su cabeza excepto sus ojos antes de dar un paso adelante.

- Es un plan razonable -dijo en voz alta, para que el grupo la escuchara- . Pero antes de eso, deberíamos echar un vistazo a la ciudad desde las alturas. La vista panorámica que tiene el alcalde puede ayudarnos a descubrir si los cocodrilos salen de algún sitio en especial -comentó, señalando a Burges, que seguía encaramado en la torre del reloj.

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Melanie Hertings
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MensajeTema: Re: Cocodrilos: nuestros amigos verdes   Lun Sep 20, 2010 10:07 am

"Denne Anbrûn, otro gusto, déjeme ver... Mmmh, parece que ha sangrado bastante. Pero no habrá que serrar. Al menos no mucho"

- ¿Qué? - No pude evitar contestar en un tono alarmante causando que los que estuvieran alrededor de nosotros voltearan a ver lo que pasaba - Me serruchas y yo me encargo que no puedas ejercer de nuevo... - le amenace, pues no había notado el tono de broma en su voz. - [color:d32d= mediumturquoise]Perdona, no quise... asustarte... - dije segundos despues. El chico continuo con su trabajo untando cosas raras sobre la herida, yo me aguante el dolor y las molestias lo mejor que pude.

"Ya está, eso es todo de momento. Mire a ver si puede moverlo correctamente..." Denne termino su labor, yo intente mirar mi herida, pero ahora estaba cubierta. Movi el brazo en circulos, arriba, abajo. Al parecer todo marchaba bien, claro hasta que note que no sentia nada en el brazo. No hice comentario alguno, mientras pudiera manejar mi espada todo iba bien y si no... despues me cargaria al chico.

- Muchas gracias... Denne - al final opte por ser buena con el y hasta le sonrei, estaba dispuesta a unirme de nuevo a la sargento, pero la chica de cabello platinado comenzo a hablar ((asi entendi... sorprendente que se deje ver a la luz del día.... o si viene disfrazada, paso a editar)) mire con los ojos bien abiertos, era el retrato vivo de la descripcion que Mica me había dado sobre la chica que estaba persiguiendo.

Lamentablemente me perdi de su explicacion al estar embobada pensando en que seria la oportunidad perfecta para atraparle.
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Cocodrilos: nuestros amigos verdes
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